Sonntag, 7. September 2014

I happen to have this dream...
no, no es el sueño de lo que quiero llegar a hacer o llegar a alcanzar, no es el sueño de mi vida que quiero alcanzar con todas mis fuerzas.

I happen to have this dream...
carreteras, esas en donde las horas pasan lentas, vas contando las líneas que separan las direcciones, perdiéndote entre las estrellas hasta que solo las puedes imaginar a través de las nubes.

I happen to have this dream...
ese auto grande, caluroso, que solo las ventanas abiertas pueden dejar acariciar el viento tu piel, sabiendo ya que pronto ese viento te traerá el sabor de tu hogar.

I happen to have this dream...
suele ser de noche, y tan solo veo luces, quizás gotas de agua que mi inconsciente pinta en la calle debido al desenlace trágico del sueño...

I happen to have this dream...
no, no es un sueño que quiero compartir. Dicen que palabras crean realidades. Y esa realidad, quisiera que permanezca en sueños.


Samstag, 23. August 2014

Hope


Me niego a escribir mis vivencias, miedos, pensamientos, temores y todos los sustantivos que pudiesen entonar aquí, colocando la última frase como un desaliento a morir. Me niego a terminar mis cuentos tristes colocando melodías sentimentales cargadas de romanticismo. No la imagen de romanticismo que surgió en tu mente, de rosas, chocolates y viajes "románticos". Romanticismo como lo inalcanzable, lo que nunca será, el anhelo sufrido de estirar, alargar para finalmente no alcanzar lo anhelado. Ese sentido del romanticismo, ese sentido que inspiraba a artistas a pintarse de espaldas al espectador, para que juntos, impresionados, contemplen la naturaleza retratada, la cual nunca podrá ser dominada, siempre será mas grande mas fuerte. Ese sentido. Me niego a que las últimas palabras quiten el aliento al lector, dejando la amargura en un cuerpo crispado de desolación. Me niego a entregar una historia triste, melancólica, cambiante, sola, insegura, amarga, quebrada, incomprensible, abandonada, azotada, encarceladora, ahogadora, atrapante, penosa, asesinada. Me niego. No podrá el final agotador atufar un desaliento a morir, mirar seductoramente, cantar dulcemente. No podrá envolverte atrapándote en su movimiento movedizo de tierra. No podrá.

Einmal

Es war einmal ein Haus, 
ein Garten, Bäume. 

Die wuchsen 
dem Himmel entgegen, 
streckten sich 
im Wettlauf mit dem Rasen 
und wurden dann 
von großen saftigen Früchten 
wieder ihrem Ursprung 
näher gebracht. 


Es war einmal ein Haus, 
ein Fenster, Türen. 

Die standen offen, 
hielten sich in Angeln 
und lächelten die Gesichter 
einladend an, 
sich zu setzen,
in der wärme der Heimat 
zu hausen.


Es war einmal ein Haus, 
ein Tier, ein Hund. 

Der leckte freudig 
die Fensterscheiben, 
mit sanften Pfoten...

Es war einmal...

Es war einmal...

Es wird einmal.



Mittwoch, 2. Juli 2014

Pozo quebrantado

La primera frase que tengo en mente para introducir esta historia, al escribirla y leerla, suena demasiado cruel. Digo, la historia en la que pienso fue cruel. Hoy en día miro con otros ojos esos sucesos, hoy en día la herida fue sanada (no por el tiempo para aquellos que leyeron). Aunque… eso no le quita la crueldad del momento, nótese, escribo “del momento”.

El féretro estaba esperando en el cuarto de niños. Esto expresa lo que estábamos viviendo en ese momento. Pero en verdad no quiero contarles la historia. Al hacerlo, sentiría que desencadena pena en ustedes, lástima o asombro empático. Y no quiero que lo tomen de esa forma. Fue duro, fue incomprensible, fue intolerable. Pero no soy la única (ni somos la única familia) que vive eso. ¿Para qué jactarme de eso y relatarlo como la historia más trágica jamás vívida? Sería enfocar la historia con una luz surrealista. Y por eso, la frase que fue formulada en ése entonces y con la cual quería iniciar, se asemeja a un combo en la cara. 

Últimamente he tenido la tarea de pensar en murallas internas. Esta historia podría ser una, pero me di cuenta que contar vivencias duras - no me gusta. No me gusta porque es como decirle al mundo: mira que mal la he pasado... pobre de mí. Si alguien quiere conocer la historia no tengo problema en contarla. Si quieres conocerla para comprender el proceso del duelo, el proceso de levantarse, mejor dicho de ser levantado (poco útil me sería agarrarme del pelo para sacarme a mi misma del lodo que me succiona...), con gusto te la cuento. Me gusta compartir mis vivencias a personas que lo deseen, no por morbo, si no por sincero interés. Creo que he vivido cosas impactantes que aún hoy en día pintan sus consecuencias en mi andar, pero Dios es más fuerte, más grande, es más que eso. No explica por qué ni da una respuesta a lo que ocurre, si no que sostiene, contiene.

Cuando me enfrente al tema de murallas, teniendo que contestar que puede y que no puede una muralla, automáticamente lo formule de tal manera que el resultado fuese positivo (una muralla puede sostener flores y mostrárselas al sol - una muralla no puede detener a un pájaro). Me di cuenta que tengo una actitud más positiva de la que pensaba. Después de que el evento ocurrió, después de que el evento sano. Y ese es mi punto débil (o era, hoy en día he aprendido gracias a la paciencia de un Maus). Mientras viví aquel momento, me transformé. Era yo misma una tumba silenciosa, una muralla alrededor mío conteniendo toda emoción escondida en lo secreto. No se lo conté a nadie. Al contárselo a alguien - inevitablemente es realidad. Y yo no quería que fuese realidad. Esa era mi protección. Silencio. Omisión. Hasta que, como un pozo que se llena de agua, los ladrillos comenzaron a separarse. Comenzó a salir el agua quebrantando el pozo. Comenzó a salir el dolor quebrantando la muralla.

Me gusta la imagen. No porque sea masoquista, si no porque me imagino la escena pintada en un cuadro abstracto: yo rodeada de una muralla ( o yo dentro de un pozo de ladrillos), se ve brotar el dolor entre los ladrillos separándolos – ellos gritando de dolor e incomprensión. 

Hasta que lo conté. Y no pude parar de contar. Como una represa que al abrirse permite que el río siga su fluir. Y el agua pasa. Y pasa. Y pasa. Y vuelve a pasar. Y pasa. Así conté yo la historia. Primero una sola vez. Pasó bastante tiempo antes de poder contarla nuevamente. Pasó más tiempo y muchos ya sabían, habían escuchado. Comenzando así la incomodidad. Las miradas que querían ser empáticas, pero que, ante el dolor y la tristeza de la historia, absorbieron asombro doloroso y la mirada que quería ser empática solo logró ser de inseguridad.


Samstag, 14. Juni 2014

die Welt verändern

Photography by ©Rahel Gysel
Ich habe es ihnen erst nachgemacht doch am Ende des ersten Tages war ich ziemlich erschöpft von all dem Geschrei und habe lange überlegt, dass dies eigentlich nicht der Weg ist. Es ist zu anstrengend für einen selbst und auch widersprüchlich, wenn ich schreie, um für Ruhe zu sorgen. Daher habe ich dann die anderen Tage entschlossen zu den Kindern hinzugehen und sie direkt an zu sprechen, was natürlich auch nicht richtig geklappt hat da, für sie, eine Autoritätsperson eigentlich gar nicht eine Autoritätsperson ist. Ich habe dann auch versucht mich den Kindern zu widmen, die am meisten Unsinn machen. Ich habe mich zu ihnen gesetzt und mich ihnen zugewendet um mit ihnen zusammen die Aufgaben zu machen, die sie machen sollten. So waren sie auch motiviert und haben sich auch konzentriert, bis ein anderer kam und auf sie einredete um irgendetwas zu erzählen oder fragen. Am letzten Tag konnte ich dies besonders gut beobachten. Die Kinder sollten an dem Vatertag-Geschenk weiter arbeiten. Wäscheklammern sollten auf eine Klopapierrolle geklebt werden – was sich als nicht so einfach erwies da die Klammern immer wieder abfielen (die Kinder nahmen zu wenig Kleber). Eines der Kinder war sehr frustriert und warf alles auf den Boden und sagte: „Ich hasse diese Aufgabe. Alle schaffen es und ich kriege nichts hin.“ Ich hatte vorher gerade alle restlichen Klammern eingesammelt und plötzlich sah ich wieder Klammern auf dem Boden und so bin ich auf ihn aufmerksam geworden. Also habe ich seine Klammern aufgehoben und habe mich zu ihm gesetzt und ihm gesagt wir schaffen das zusammen, was wir schlussendlich auch geschafft haben. Ich habe gemerkt dass die Kinder schon lust haben Dinge zu lernen und zu machen, nur sind sie eben in einem Alter in dem sie noch Zuwendung brauchen, und diese bekommen sie meistens nicht zu Hause. Da sie keine Zuwendung, oder wenig, bekommen lernen sie auch nicht richtig mit Frust umzugehen, und geben sich schnell geschlagen mit Aufgaben. Ich weiß, dass es für eine Lehrerin unmöglich ist, sich um fast 40 Kinder gleichzeitig zu kümmern und sich zu jedem zu setzten und ihm bei zu stehen. Dies macht die Situation so kompliziert. Von zu Hause haben sie die Zuwendung nicht und sie bräuchten sie so sehr um aufzublühen und wachsen zu können. Es tut mir weh, wenn ich dies beobachte, wie Kinder in jungem alter allein gelassen werden. Ich möchte nicht jemandem die Schuld dafür geben, es ist einfach eine verzwickte Situation. Wie kommt man davon weg? Wie erkläre ich einer Mutter, die noch selbst fast ein Kind ist, das ihr Kind liebe, Zuneigung und Begleitung gebraucht, wenn sie es selbst nicht erfahren hat?