Me
niego a escribir mis vivencias, miedos, pensamientos, temores y todos los
sustantivos que pudiesen entonar aquí, colocando la última frase como un
desaliento a morir. Me niego a terminar mis cuentos tristes colocando melodías
sentimentales cargadas de romanticismo. No la imagen de romanticismo que surgió
en tu mente, de rosas, chocolates y viajes "románticos". Romanticismo
como lo inalcanzable, lo que nunca será, el anhelo sufrido de estirar, alargar
para finalmente no alcanzar lo anhelado. Ese sentido del romanticismo, ese
sentido que inspiraba a artistas a pintarse de espaldas al espectador, para que
juntos, impresionados, contemplen la naturaleza retratada, la cual nunca podrá
ser dominada, siempre será mas grande mas fuerte. Ese sentido. Me niego a que
las últimas palabras quiten el aliento al lector, dejando la amargura en un
cuerpo crispado de desolación. Me niego a entregar una historia triste,
melancólica, cambiante, sola, insegura, amarga, quebrada, incomprensible,
abandonada, azotada, encarceladora, ahogadora, atrapante, penosa, asesinada. Me
niego. No podrá el final agotador atufar un desaliento a morir, mirar
seductoramente, cantar dulcemente. No podrá envolverte atrapándote en su
movimiento movedizo de tierra. No podrá.
Samstag, 23. August 2014
Einmal
Es war einmal ein Haus,
ein Garten, Bäume.
Die wuchsen
dem Himmel entgegen,
streckten sich
im Wettlauf mit dem Rasen
und wurden dann
von großen saftigen Früchten
wieder ihrem Ursprung
näher gebracht.
Es war einmal ein Haus,
ein Fenster, Türen.
Die standen offen,
hielten sich in Angeln
und lächelten die Gesichter
einladend an,
sich zu setzen,
in der wärme der Heimat
zu hausen.
Es war einmal ein Haus,
ein Tier, ein Hund.
Der leckte freudig
die Fensterscheiben,
mit sanften Pfoten...
Es war einmal...
Es war einmal...
Es wird einmal.
Abonnieren
Posts (Atom)