El típico sueño, o así dicen... toda niña sueña con aquel día... y sí... como niña soñé mil veces con aquel día, jugaba aquel día, imaginaba aquel día sentada en mi árbol de la esquina o simplemente lo llevábamos a la realidad en un juego cuando nos deteníamos en el recreo para hacer otra cosa que correr unos tras otros (ya sea con buenas o malas intenciones).
Me parece, en gran parte, una total actuación. Y, los que me conocen, saben que la actuación me gusta. No por el hecho de que aprendes a... obvio... actuar. Mi pasión va mas allá. Aprender a conocer tu cuerpo, tu voz, aprender que los movimientos hablan y la voz cambia las palabras. Entender que hay mil formas de entonar una frase, una sola palabra, entregándole una intensión totalmente diferente cada vez. Claro que esto conlleva su problemática también. Uno se pone a analizar todo lo que dicen o lo que uno mismo dice. Estará bien la entonación lo entenderá de tal forma como lo quiero transmitir... pero al fin del día te das cuenta que no importa cuanto intentes encontrar la entonación perfecta... puede que igual no se entienda lo que dices.
Lo otro que me fascina es el cuerpo. El movimiento que surge de él. Esa capacidad de mantener, acelerar, sostener, espirar y seguir girando sobre un punto fijo que actúa como cable a tierra mientras tus brazos intentan escapar de tus hombros, alcanzando (que romántico) lo inalcanzable. Y tus ojos, expresan todo lo que sostiene tu voz, tu cuerpo. Es lo que une ambos y entrega la totalidad.
Me parece, en gran parte, una total actuación. Y, los que me conocen, saben que la actuación me gusta. No por el hecho de que aprendes a... obvio... actuar. Mi pasión va mas allá. Aprender a conocer tu cuerpo, tu voz, aprender que los movimientos hablan y la voz cambia las palabras. Entender que hay mil formas de entonar una frase, una sola palabra, entregándole una intensión totalmente diferente cada vez. Claro que esto conlleva su problemática también. Uno se pone a analizar todo lo que dicen o lo que uno mismo dice. Estará bien la entonación lo entenderá de tal forma como lo quiero transmitir... pero al fin del día te das cuenta que no importa cuanto intentes encontrar la entonación perfecta... puede que igual no se entienda lo que dices.
Lo otro que me fascina es el cuerpo. El movimiento que surge de él. Esa capacidad de mantener, acelerar, sostener, espirar y seguir girando sobre un punto fijo que actúa como cable a tierra mientras tus brazos intentan escapar de tus hombros, alcanzando (que romántico) lo inalcanzable. Y tus ojos, expresan todo lo que sostiene tu voz, tu cuerpo. Es lo que une ambos y entrega la totalidad.
Tantos años he tenido la alegría (a
veces no tanto...) de participar, de expresar, de frustrarme para luego
encontrar lo que calzaba. Es un mundo lleno de riquezas. Pero tienes
que observar. Al igual que mi vocación, o la que elegí para ser profesional en ella. El movimiento. Observar. Quizás es algo que aprendí con mi vida. Un libro inteligente (que me emociono profundamente, TCK)
me ayudo a verbalizar mis pensamientos, entendiendo que hay cosas que
en una cultura son tan naturales y obvias y que en otras... bueno... todo
lo contrario. Así también aprendí a
observar, para no hacer cosas que estuvieran equivocadas... dependiendo
de la cultura... lo cual puede sonar un poco agotador... y sí, lo es. Y en verdad ya
no lo hago. Digo, ya no pienso en si es correcto en esta
cultura o no (no es que vaya a caminar desnuda por las calles ni nada menos).
Pero me libre de esa carga, de simplemente aceptar que ésta dualidad
esta. Y que me hace ser lo que soy. Sigo observando. Porque me fascina
esa infinidad de posibilidades de la gente de moverse, y dentro de esa
infinidad, movimientos completamente comunes. Que irónico. En la infinidad lo común, y en lo común la infinidad. Y es allí cuando en el vivir, en el crecer, mis ideas fueron cambiando. (menos mal..?!) Ya no era el sueño de niña chica, esa ostentosidad, esa sobreexageración. Me empezó a
cansar. Pareciera que es más importante la forma que el fondo. No digo
que la forma no sea importante. La belleza me importa, la estética, la armonía... pero eso no debe superar el fondo... la decisión, el compromiso.
Así el sueño, según la gente, de las niñas, se transforma. En algo mucho mas simple. Transparente. En donde la humildad, la humanidad, la belleza de la imperfección, de la no simetría, se hace presente. En la formas, en la unión. En la bendición. En la esperanza de completar, complementar y construir. Ese es el nuevo sueño. Dejar lo barroco atrás, el adorno excesivo e innecesario. Tomar la simpleza, la calma, tomar el fondo.
Así el sueño, según la gente, de las niñas, se transforma. En algo mucho mas simple. Transparente. En donde la humildad, la humanidad, la belleza de la imperfección, de la no simetría, se hace presente. En la formas, en la unión. En la bendición. En la esperanza de completar, complementar y construir. Ese es el nuevo sueño. Dejar lo barroco atrás, el adorno excesivo e innecesario. Tomar la simpleza, la calma, tomar el fondo.