Algo había despertado, escuchando una voz, pidiendo ayuda, pidiendo que la llevaran.
Aun faltaba tiempo, pero al parecer los planes eran otros. Me volví a dormir, un día
importante esperaba por mí. Algo nerviosa paseaba por los pasillos esperando mi
turno, intentando recordar mis líneas, argumentos, datos importantes. Todo salió
bien. Y podía volver a casa. Pero antes tenía que resolver aquel misterio, que
no recordaba con certeza y nada me habían dicho. Fui entonces donde supuse encontrarte.
A ti no te encontré, durmiendo estabas en tu propio nido. Ahí estuviste rodeado
de lo que sería tu primer hogar.
Quizás no sabes lo que ocurría en el mundo en ese momento. Quizás no es
de relevancia. Quizás tu pequeño mundo tenía suficiente con lo suyo. Tu
pequeña mano estrechada, buscando encontrar donde afirmarse.
El momento en que llegaste.
Algo despertó en ti. Quizás no sabes con certeza lo que es. Quizás no
tengas idea, no comprendas, nada te haga sentido. No te preocupes. No te sentirás
solamente hoy así. Eso puede no ser reconfortante. De hecho lo es poco. Porque
lo incomprensible se hace notable en ti, en tu dolor, en tu no entender y no
saber cómo reaccionar. Pero no te preocupes. Porque las tormentas de la vida,
de las cuales has tenido demasiadas en tu pequeña vida, no podrán alejar su
mano de ti. Porque las tormentas no han logrado desgarrarte de tu firme
roca.
Algo despertara en ti. Pero no te preocupes. Puedes con ello. No
necesitas que aquello te domine, que te gane. No te preocupes, porque solo no estarás.
Y tú camino lleno estará de amor y alegría que las tormentas no podrán quitar.
 |
| Photography by ©Eduardo Scheel |