Ni que hubiese sido inevitable, pero yo no quería. No estaba ni ahí. Después de tanta información que recorría mi mente invadiendo cualquier pensamiento adverso, cualquier intento de concentración, simplemente no estaba de ánimo para celebrar. No parecía prometedor, tan solo otro más dentro de muchos. ¿Cuál era el sentido de celebrar uno más? La esperanza de que fuera mejor la había perdido junto a la ilusión de lo inquebrantable. La ilusión que se llevo mi esperanza. ¿Que quedaría para mí? Después de esto... cuáles eran las posibilidades, ¿cómo podría hacerle frente a esta tormenta que arrasaba con toda mi confianza, de que no todo está perdido en este mundo, que hay cosas que valen la pena? Como podría avanzar arrastrando tal conocimiento en mi ser sin poder compartir, sin querer expresar... queriendo solo dejarlo ahí, esperando que el tiempo lo enterrara en el olvido. Simplemente sin aliento, no quería celebrar. Pero había que celebrar. Había que sonreir, abrazar, ser fuerte. Todo parecía tan inestable, tan tormentoso. La sonrisa tenía que ser impecable. Había razón de celebrar. Cuanto duraría esa razón, que tan estable sería el motivo de nuestra celebración... tan solo quería reposar, dormir y esperar a que el nuevo año diera inicio. Tan solo quería que el tiempo siguiera su camino, sin importar la ilusión de un nuevo año. Sin importar que podría ser un comienzo nuevo. Sin creer que podría ser distinto. Sin ánimo de celebrar.
Lo que no sabía en ese momento, es todo lo que podría suceder.
Recordando, no estuvo completamente mal. Pero la desilusión opaco la belleza vivida, destrozó y secó el recuerdo. Pero no había otra opción. Había que seguir, total el tiempo no se detiene para uno, la vida sigue. Sigue sorprendiendo. No quería celebrar. No había motivo para celebrar. No había expectativas.
Lo que no sabía en ese momento, es todo lo que podría suceder. Y todo lo que sucedió.
La desilusión se fue con un viento que arrasó, envolvió y liberó. Las olas lavaron las piedras, resaltando sus colores que el sol sólo es capaz de opacar. No trajo solo color rosa. Pero el recuerdo pesado se hizo más liviano al tomar tú el recuerdo.
Del recuerdo pasado, de la esperanza perdida tú diste amor, tú sanaste la desilusión.
Del recuerdo pasado, de la esperanza perdida tú diste amor, tú sanaste la desilusión.
Tú diste color al futuro.
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| Photography by ©Rahel Gysel |
