A tan temprana edad la
decisión había sido otra, la de hacer vibrar y enredar mis dedos sobre
cuerdas... fue más tarde, cuando ya los cambios externos predecían alguna
revolución en el secreto de la intimidad, que comencé a cuestionarme el porqué de las cosas. Y más que cuestionar...
a criticar, a rechazar. Pero eso claramente es parte de aquella rebelión ya
mencionada... no había detrás una intención de dañar, herir o algo por el
estilo. Y no creo que se haya tomado de tal forma... total... es la revolución
privada más conocida... en fin, había olvidado que alguna vez aquella pregunta
(aunque haya sido en tono burlón) estuvo en mi mente... y no fue hasta hace
pocos días que recordé la
pregunta. Y no es que la haya recordado por sí misma.. no.. la recordé porque me di cuenta de haber encontrado la
respuesta... la encontré en el
silencio, sí, en el silencio. Algún sabio dijo alguna vez, que la música existe
sólo por los silencios. Imagínate la música sin silencios, sin ese momento sin
respiración... sería bastante lejana y pocos se emocionarían al escuchar
aquellas piezas musicales... fue
entonces hace algunos días atrás que comprendí la importancia de la música en la
educación. No es que alguna vez haya dudado de su importancia, no. Sólo que no
había encontrado el porque... Los Silencios, los Tiempos, la Partitura, el
Cuerpo....
Estás ahí parado, un
atril frente a ti con algo que parece imposible de leer. Pero vas aprendiendo,
los significados de cada símbolo, de cada punto, línea, numero. Luego aprendes
que aquel punto, aquella línea debe ser interpretada así. Calma, no te apures,
no hay prisa. Calma.
Tus manos, tus pies, tu
espalda... una nueva forma, una nueva postura, extraños movimientos deben
aprender.... Y no es que vayas a tocar y luego olvidas. No. Tu espalda sentirá
el ensayo, tu muñeca, las yemas, esas pequeñas lunas llenas serán atravesadas
por caminos... o aplanadas. Depende...
Y ¿qué tal los tiempos? ¿Sabes
lo que significa querer correr y que los puntos, las líneas, te indiquen otro
camino? Te indiquen otro paso, otro ritmo, uno que quizás no quieras tomar.
Pero ahí esta, así es la melodía. ¿Quieres aprenderla?
Sigue su ritmo, no el tuyo. Acepta el silencio, mantén el silencio. No lo
interrumpas apresuradamente. Deja que madure. Calma.
Así, en un silencio,
recordé la pregunta, al tropezarme con la respuesta. Aprender a vivir, a
respirar, incluso cuando la vida presenta silencios. Aprender a seguir el
ritmo, aprender a escuchar, cada voz en su tonalidad, aprender a respetar el
ritmo, aprender a controlar el impulso de acelerar,
aprender a caminar con las notas. Aprender que para que algo de fruto, resulte,
que para dominar algo, solo sirve repetir. Repetir. Repetir. Repetir... claro, que el repetir bien... porque... si repetimos mal...
todos sabemos que eso también queda grabado y difícil es cambiar lo aprendido mal.
Parece radical, parece
frío, estructurado, disciplinado. Si. Así es la música. ¿Y sabes en que está la
magia?
En encontrar tú encanto,
tu brillo, para que, los oyentes, noten que eres tú el que toca.
Ahora entiendo el por
qué.