Freitag, 25. Oktober 2013

theater+motus


Wir sind nicht die erste Theatergruppe unter der Leitung von Monika von Moldoványi de Goyeneche, sondern, wir sind die Gruppe, die am längsten unter ihrer Anweisung auf der Bühne tanzt. Nein. Ganz so ist es nicht. Ich meine, am längsten schon... nur tanzen wir nach eigener Lust und Laune auf der Bühne. Aber zurück zum Anfang. Die meisten von uns sind schon um die 10 Jahre mit Monika und dem Theater, seiner Entdeckung und Gestaltung unterwegs. Als eine Gruppe sind wir jedoch seit ungefähr 6 Jahren zusammen. Einige sind dazugekommen, einige (wir hoffen zeitbegrenzt) ausgetreten. Wie soll ich es ausdrücken. Nun ja, wir haben alle in unserer Teen Zeit angefangen und jetzt sind wir Erwachsene Menschen. Wir Arbeiten oder sind bald mit dem Studium fertig. Wenn ich an unsere ersten Proben zurückdenke, dann erinnere ich mich an viel Training: Bewegungsspiele, Bewegung zur Musik, frei oder gelenkt und viele, viele Improvisationsübungen. Wir wussten nicht so recht, wie wir mit unserem wachsenden und wechselnden Körper klar kommen sollten. Unsere innere Unruhe, unsere Frustration, wenn etwas nicht gelang und immer wieder neu versucht werden musste. Immer wieder wurden wir vor neue theatrale Aufgaben gestellt und mussten uns kreativ und ganz einsetzten. Wir haben gelernt, oft unter Frustration zu arbeiten, umso stärker empfinden wir dann die Freude, wenn wir es schaffen und Erfolg haben. Wir haben gelernt den Körper zu spüren, die Stimme nicht zittern zu lassen. Humorvoll oder ernst mit Körper und Stimme zu sprechen. Heutzutage haben wir das Training eigentlich schon, wir frischen nur ab und zu wieder auf. Heute gestalten wir die Stücke schon gemeinsam. Natürlich hat Monika das (fast) letzte Wort. Aber sie hört auch auf unsere Inputs, unsere Lieder und sie vertraut auf unser Können. Dafür hat sie uns ja jahrelang trainiert! Und wir genießen es, dass sie uns immer wieder vor neue Herausforderungen auf der Bühne stellt. Wir haben als Gruppe eine sehr gute und positive innere Dynamik. Wir proben sehr gern zusammen, treffen uns aber auch außerhalb, unterstützen uns und vermissen uns wenn die intensive Probenzeit vorbei ist.


Biografía Theater an.MUT, escrito por Rahel Gysel.

Dienstag, 15. Oktober 2013

Dropped

Es ese anhelo, que nace en lo secreto, que comienza a crecer, sin que te des cuenta. Una semilla, plantada tiempo atrás, cuando aun pensabas en otras cosas. O quizás no. Probablemente ya lo tenías todo planificado en ese mundo de ensueño con arboles gigantes, cielos tan brillantes de azul, que transparente parecían las nubes, ese mundo encantado, parecido a los bosques de la tierra media, era mío al soñar dormida. Quizás ahí el anhelo, o más bien la certeza, de... no sé como decírtelo. No sé que estoy escribiendo. Quisiera escribir libremente, contarles de los regalos que... caen del cielo.

Freitag, 27. September 2013

Secret Garden

Recuerdo mi infancia llena de aquel lugar... o ese lugar estaba lleno de mi infancia. Da igual... veía caminar la tortuga que sorprendentemente ante presenciar la ternura de la verde lechuga aceleraba su paso sorprendentemente (como ya dije... era sorprendente). 
Patio de día, noche cementerio de mascotas. Si, bastantes mascotas encontraron su último descanso en algún rincón entre arboles, o que en ese entonces aún no era tan frondoso. Como aquel cactus que simplemente no dejo de crecer... alimentado por aquel ronronear silenciado. Los arboles que siempre fueron alcoba para pájaros, compartiendo nosotros con ellos su fruta deliciosa... bueno... dejándonos sin almendras hasta hoy... una noche, en la que el insomnio se había apoderado de mi versión pequeña, me levante en secreto topándome con mi segunda madre me llevo afuera, a mirar la luna, las estrellas (si.. a veces se ven esas cosas acá en Santiago!), no recuerdo porque, pero el sillón del living estaba en el patio, y ahí nos sentamos a comer almendras mientras esperaba recaer en aquel estado somnoliento en el cual estoy a punto de caer en este instante. Pero la necesidad de escribir, de relatar, de retener y hacer algo distinto previene la somnolencia por algunos instantes. Ahí estábamos, en el patio. Otras veces era lugar de socorro, cuando mi alma frágil quebrantaba fácilmente. Las hojas, las ramas, retenían mi llanto, guardando mi secreto, mi dolor y manteniéndolo lejos de las paredes de la casa. Era lugar de lectura, o intento por lo menos… antes de que los animales se invitaran a recostarse, si no encima uno, encima del libro, inefectuando también el intento de bronceado. Luego se transformo el prado verde en una pileta y una jaula bastante grande para catitas, las cuales después de un tiempo se volvieron algo locas. No renovamos mucho la familia por lo tanto la renovación genética.... bueno... no hubo. Hoy en día la pileta vuelve a respirar, después de haber dormido 100 años bajo el encanto del papiro, que, en vez de plantarlo y dejarlo crecer en agua, lo plantamos en tierra. Fatal idea. Su invasión incluso cruzo fronteras al rosedal. La jaula hoy en día es un lugar ideal para las plantas que trepan buscando la altura y compitiendo por acercarse al cielo interminable. Pero hace un poco más de un año el jardín recibió a sus nuevos integrantes. Poco antes de pascua, lo cual hace la historia aun más tierna de lo que ya es. Conejos. Si. Conejos. No liebres. Conejito de cola blanca. Primero vislumbramos uno, que al escuchar el portón se escondió rápidamente queriendo mantener su secreto. Pero su cola blanca lo delato. Luego, la familiar creció (no tanto como uno podría pensar... son… bueno... ¡Conejos!). Uno grande, uno mediano, cuatro pequeños. Realmente adorables. Lo más lindo de todo es que son libres. No hay jaulas que los retengan. Vienen, van. Corren, vuelven. Perdón, saltan. No corren. Son como pequeños resortes que al avanzar sus delanteras, las traseras no tienen opción más que saltar y reunirse con su delantera. ¿Y mi perro? Pf... Él observa. A las tórtolas que disfrutan el estado algo silvestre del pasto, observa los conejos, al gato, cierra un ojo, mastica su madera, duerme. Espera, aún hay un integrante más, el cual se incorporo hace algunas semanas. Primero ramas aparecieron, luego, mas ramas. Una imagen por Whats App delatando al nuevo arrendatario, que mejor que al lado de la cocina asegurándose la alimentación. Claro, la casa parecía deshabitada. Y bueno. Aparecieron más ramas. Pero en verdad no parecían ramas. Si uno miraba dentro, era, perdón es, simplemente perfecto. Dan ganas de recostarse y dormir la siesta. Pero bueno. Después de ver tres pequeños huevos verdes en tan linda cuna, nacieron, ¡¡Oh terror!!, tres pichones,, desnudos llegaron a la tierra y lo único lindo que tienen es ver crecer un nuevo ser vivo. ¡Porque de lindos nada tienen! Unas plumas grises que no tapan ni un quinto de su pálida... ¿piel? ¿Tienen piel?? No sé. Pero su llamar, su cogote alargado, pico abierto esperando que un largo gusano caiga del pico de la madre, es impagable. Todo en primer plano. Claro que al cocinar la pobre madre huye asustada, saltando de tejado en tejado, rama en rama, esperando que pueda volver a tapar a sus chicos. ¡Porque con esas plumas no se mantienen abrigados ni porsiacaso! Así este jardín que ha sido un oasis por años (olvide mencionar los almuerzos al aire libre, bajo el encanto de la uva y la sombra de sus hojas, sobre la mesa que forjaron las manos de mi padre, mi ejemplo y tutor), un oasis no sólo para nosotros como familia. Para amigos, parientes. Cuántos hemos disfrutado de las comidas de mi madre en aquella terraza, observando al perro, los pequeños gatos descubriendo sus destrezas al saltar, correr, atacar. Dentro de ésta gran ciudad llena de ruido, y si, en una esquina ruidosa, los arboles retuvieron bocinazos como retenían mi llanto, dándonos un lugar de unión, paz, calma, oasis.

Photography by ©Rahel Gysel

Sonntag, 18. August 2013

Mädchentraum

El típico sueño, o así dicen... toda niña sueña con aquel día... y sí... como niña soñé mil veces con aquel día, jugaba aquel día, imaginaba aquel día sentada en mi árbol de la esquina o simplemente lo llevábamos a la realidad en un juego cuando nos deteníamos en el recreo para hacer otra cosa que correr unos tras otros (ya sea con buenas o malas intenciones).

Me parece, en gran parte, una total actuación. Y, los que me conocen, saben que la actuación me gusta. No por el hecho de que aprendes a... obvio... actuar. Mi pasión va mas allá. Aprender a conocer tu cuerpo, tu voz, aprender que los movimientos hablan y la voz cambia las palabras. Entender que hay mil formas de entonar una frase, una sola palabra, entregándole una intensión totalmente diferente cada vez. Claro que esto conlleva su problemática también. Uno se pone a analizar todo lo que dicen o lo que uno mismo dice. Estará bien la entonación lo entenderá de tal forma como lo quiero transmitir... pero al fin del día te das cuenta que no importa cuanto intentes encontrar la entonación perfecta... puede que igual no se entienda lo que dices. 


Lo otro que me fascina es el cuerpo. El movimiento que surge de él. Esa capacidad de mantener, acelerar, sostener, espirar y seguir girando sobre un punto fijo que actúa como cable a tierra mientras tus brazos intentan escapar de tus hombros, alcanzando (que romántico) lo inalcanzable. Y tus ojos, expresan todo lo que sostiene tu voz, tu cuerpo. Es lo que une ambos y entrega la totalidad.
 
Tantos años he tenido la alegría (a veces no tanto...) de participar, de expresar, de frustrarme para luego encontrar lo que calzaba. Es un mundo lleno de riquezas. Pero tienes que observar. Al igual que mi vocación, o la que elegí para ser profesional en ella. El movimiento. Observar. Quizás es algo que aprendí con mi vida. Un libro inteligente (que me emociono profundamente, TCK) me ayudo a verbalizar mis pensamientos, entendiendo que hay cosas que en una cultura son tan naturales y obvias y que en otras... bueno... todo lo contrario. Así también aprendí a observar, para no hacer cosas que estuvieran equivocadas... dependiendo de la cultura... lo cual puede sonar un poco agotador... y sí, lo es. Y en verdad ya no lo hago. Digo, ya no pienso en si es correcto en esta cultura o no (no es que vaya a caminar desnuda por las calles ni nada menos). Pero me libre de esa carga, de simplemente aceptar que ésta dualidad esta. Y que me hace ser lo que soy. Sigo observando. Porque me fascina esa infinidad de posibilidades de la gente de moverse, y dentro de esa infinidad, movimientos completamente comunes. Que irónico. En la infinidad lo común, y en lo común la infinidad. Y es allí cuando en el vivir, en el crecer, mis ideas fueron cambiando. (menos mal..?!) Ya no era el sueño de niña chica, esa ostentosidad, esa sobreexageración. Me empezó a cansar. Pareciera que es más importante la forma que el fondo. No digo que la forma no sea importante. La belleza me importa, la estética, la armonía... pero eso no debe superar el fondo... la decisión, el compromiso.

Así el sueño, según la gente, de las niñas, se transforma. En algo mucho mas simple. Transparente. En donde la humildad, la humanidad, la belleza de la imperfección, de la no simetría, se hace presente. En la formas, en la unión. En la bendición. En la esperanza de completar, complementar y construir. Ese es el nuevo sueño. Dejar lo barroco atrás, el adorno excesivo e innecesario. Tomar la simpleza, la calma, tomar el fondo.

Sonntag, 11. August 2013

A Capella

A tan temprana edad la decisión había sido otra, la de hacer vibrar y enredar mis dedos sobre cuerdas... fue más tarde, cuando ya los cambios externos predecían alguna revolución en el secreto de la intimidad, que comencé a cuestionarme el porqué de las cosas. Y más que cuestionar... a criticar, a rechazar. Pero eso claramente es parte de aquella rebelión ya mencionada... no había detrás una intención de dañar, herir o algo por el estilo. Y no creo que se haya tomado de tal forma... total... es la revolución privada más conocida... en fin, había olvidado que alguna vez aquella pregunta (aunque haya sido en tono burlón) estuvo en mi mente... y no fue hasta hace pocos días que recordé la pregunta. Y no es que la haya recordado por  misma.. no.. la recordé porque me di cuenta de haber encontrado la respuesta... la encontré en el silencio, sí, en el silencio. Algún sabio dijo alguna vez, que la música existe sólo por los silencios. Imagínate la música sin silencios, sin ese momento sin respiración... sería bastante lejana y pocos se emocionarían al escuchar aquellas piezas musicales... fue entonces hace algunos días atrás que comprendí la importancia de la música en la educación. No es que alguna vez haya dudado de su importancia, no. Sólo que no había encontrado el porque... Los Silencios, los Tiempos, la Partitura, el Cuerpo....

Estás ahí parado, un atril frente a ti con algo que parece imposible de leer. Pero vas aprendiendo, los significados de cada símbolo, de cada punto, línea, numero. Luego aprendes que aquel punto, aquella línea debe ser interpretada así. Calma, no te apures, no hay prisa. Calma.

Tus manos, tus pies, tu espalda... una nueva forma, una nueva postura, extraños movimientos deben aprender.... Y no es que vayas a tocar y luego olvidas. No. Tu espalda sentirá el ensayo, tu muñeca, las yemas, esas pequeñas lunas llenas serán atravesadas por caminos... o aplanadas. Depende...

Y ¿qué tal los tiempos? ¿Sabes lo que significa querer correr y que los puntos, las líneas, te indiquen otro camino? Te indiquen otro paso, otro ritmo, uno que quizás no quieras tomar. Pero ahí esta, así es la melodía. ¿Quieres aprenderla? Sigue su ritmo, no el tuyo. Acepta el silencio, mantén el silencio. No lo interrumpas apresuradamente. Deja que madure. Calma.

Así, en un silencio, recordé la pregunta, al tropezarme con la respuesta. Aprender a vivir, a respirar, incluso cuando la vida presenta silencios. Aprender a seguir el ritmo, aprender a escuchar, cada voz en su tonalidad, aprender a respetar el ritmo, aprender a controlar el impulso de acelerar, aprender a caminar con las notas. Aprender que para que algo de fruto, resulte, que para dominar algo, solo sirve repetir. Repetir. Repetir. Repetir... claro, que el repetir bien... porque... si repetimos mal... todos sabemos que eso también queda grabado y difícil es cambiar lo aprendido mal.

Parece radical, parece frío, estructurado, disciplinado. Si. Así es la música. ¿Y sabes en que está la magia?

En encontrar tú encanto, tu brillo, para que, los oyentes, noten que eres tú el que toca.
Ahora entiendo el por qué.