Es
ese anhelo, que nace en lo secreto, que comienza a crecer, sin que te des
cuenta. Una semilla, plantada tiempo atrás, cuando aun pensabas en otras cosas.
O quizás no. Probablemente ya lo tenías todo planificado en ese mundo de
ensueño con arboles gigantes, cielos tan brillantes de azul, que transparente parecían
las nubes, ese mundo encantado, parecido a los bosques de la tierra media, era mío
al soñar dormida. Quizás ahí el anhelo, o más bien la certeza, de... no sé como
decírtelo. No sé que estoy escribiendo. Quisiera escribir libremente, contarles
de los regalos que... caen del cielo.