Los ojos me ardían. No sé si por la ausencia del viento al que me había acostumbrado o simplemente porque no lograba conciliar el sueño… alguna parte de mi comenzaba a quejarse de incomodidad cuando mis pensamientos comenzaban a ser borrosos. Así, después de dos semanas, tuve que separar mi saco del bolso para darle descanso a mis ojos. Me despertó el calor al cual mi cuerpo había olvidado, por lo que mis pies descalzos volvieron a sentir ese piso tan familiar para encontrarme con una cola que no para de moverse, una sonrisa de perro entremezclada con gruñidos alegando mi ausencia, esperaba ansioso alguna muestra de atención. Mi perro estaba feliz de tenerme.
Masticaba mi avena matutina preguntándome donde habían ido todos, los autos aun se encontraban estacionados. Recordé mis frías vacaciones de verano intentando recordar todos esos comienzos, títulos, ideas sobre las cuales escribir grandes textos, que mi mente había logrado hilar durante largos días de caminar sin tener hoja y papel para anotar. Pero al ir caminando las frases quedaron en el camino. Reconociendo que no recordaría aquellas frases hice una lista de las cosas que quiero hacer antes de iniciar un largo año, sin vacaciones para disfrutar de un lluvioso sur.
Cocine, tejí, leí, cure mi nuevo mate. Abrí cajones antiguos para eliminar historias, cartas, recuerdos, símbolos innecesarios para seguir recordando. Abrí mi closet lleno queriendo botarlo todo. Mire mi estante y quise botarlo todo.
Después de dos meses con una mochila, sin necesitar nada mas, siento que mis libros, cd's, colecciones varias, simplemente llenan el espacio. En un mes más volveré a olvidar esta sensación para recordarla nuevamente al volver a casa.
Mientras hacia todas estas cosas me preguntaba cual es la sensación que me acompaña. Back home, sweet home. ¿O simplemente es regresar a casa, un lugar lleno de vivencias en donde cada pincelada de pintura conoce mi historia, mis golpes y caídas de chica, mis llantos de adolescente, mis rabias y mis alegrías de joven?
Volví a casa. Si. La casa que me vio crecer. Pero sé que es solo temporal. Que algún día, esta casa, ya no vera mis logros, mis fracasos, mis penas. Cuando vendrá ese día, no lo sé. Donde será ese lugar, no lo sé.
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| Photography by ©Rahel Gysel |
