Dienstag, 12. November 2013

Linda Mujer

Caminando hacia la cortina
que irrumpe el baile del viento,
el sol recorre su andar mas largo.
Aún poco ha nacido,
aún poco ha crecido,
todo tiene ternura,
fragancia suave
que anuncia su llegar.

Hojas y hierbas,
piedras y cenizas
la tierra de tu tierra
junto al paso de tu paso,
en aquel límite cercano
que rodea tu fragancia,
esperan con calma
verte crecer.

De pronto una ola
de calor agita y seca
lejos del frío viento
que rodea sus pensamientos,
en el recuerdo permanece 
dulce el pequeño verde
intenta de a poco abrirse paso 
entre la tierra de tu tierra.

Tal como si supiera que su crecer
no tiene apuro, 
regalona se detiene,
reteniendo su fragancia, 
esperando llenar el espacio 
con hilos de oro,
retocando los versos escritos
tiempo atrás.



Photography by ©Kurt Gysel



Samstag, 9. November 2013

Red Net

if I could speak the words of my mind
a simple story to tell them all by night

if this were a thought in my mind a thought
I could throw it over the see

if this were a thought in my mind a thought
I could pluck it out and be free

hear that voice, that singing yes,
thats my dreaming yes thats me.

if I could pull the fears from my mind
a quick soft pull to free them all by night

hear that voice, that singing yes,
thats my dreaming yes thats me.

if this were a rose in my hair a rose
I could plant it under a tree

So you think, I'm gone you think,
watch I'll stay in the mess 'till the morning light

Freitag, 25. Oktober 2013

theater+motus


Wir sind nicht die erste Theatergruppe unter der Leitung von Monika von Moldoványi de Goyeneche, sondern, wir sind die Gruppe, die am längsten unter ihrer Anweisung auf der Bühne tanzt. Nein. Ganz so ist es nicht. Ich meine, am längsten schon... nur tanzen wir nach eigener Lust und Laune auf der Bühne. Aber zurück zum Anfang. Die meisten von uns sind schon um die 10 Jahre mit Monika und dem Theater, seiner Entdeckung und Gestaltung unterwegs. Als eine Gruppe sind wir jedoch seit ungefähr 6 Jahren zusammen. Einige sind dazugekommen, einige (wir hoffen zeitbegrenzt) ausgetreten. Wie soll ich es ausdrücken. Nun ja, wir haben alle in unserer Teen Zeit angefangen und jetzt sind wir Erwachsene Menschen. Wir Arbeiten oder sind bald mit dem Studium fertig. Wenn ich an unsere ersten Proben zurückdenke, dann erinnere ich mich an viel Training: Bewegungsspiele, Bewegung zur Musik, frei oder gelenkt und viele, viele Improvisationsübungen. Wir wussten nicht so recht, wie wir mit unserem wachsenden und wechselnden Körper klar kommen sollten. Unsere innere Unruhe, unsere Frustration, wenn etwas nicht gelang und immer wieder neu versucht werden musste. Immer wieder wurden wir vor neue theatrale Aufgaben gestellt und mussten uns kreativ und ganz einsetzten. Wir haben gelernt, oft unter Frustration zu arbeiten, umso stärker empfinden wir dann die Freude, wenn wir es schaffen und Erfolg haben. Wir haben gelernt den Körper zu spüren, die Stimme nicht zittern zu lassen. Humorvoll oder ernst mit Körper und Stimme zu sprechen. Heutzutage haben wir das Training eigentlich schon, wir frischen nur ab und zu wieder auf. Heute gestalten wir die Stücke schon gemeinsam. Natürlich hat Monika das (fast) letzte Wort. Aber sie hört auch auf unsere Inputs, unsere Lieder und sie vertraut auf unser Können. Dafür hat sie uns ja jahrelang trainiert! Und wir genießen es, dass sie uns immer wieder vor neue Herausforderungen auf der Bühne stellt. Wir haben als Gruppe eine sehr gute und positive innere Dynamik. Wir proben sehr gern zusammen, treffen uns aber auch außerhalb, unterstützen uns und vermissen uns wenn die intensive Probenzeit vorbei ist.


Biografía Theater an.MUT, escrito por Rahel Gysel.

Dienstag, 15. Oktober 2013

Dropped

Es ese anhelo, que nace en lo secreto, que comienza a crecer, sin que te des cuenta. Una semilla, plantada tiempo atrás, cuando aun pensabas en otras cosas. O quizás no. Probablemente ya lo tenías todo planificado en ese mundo de ensueño con arboles gigantes, cielos tan brillantes de azul, que transparente parecían las nubes, ese mundo encantado, parecido a los bosques de la tierra media, era mío al soñar dormida. Quizás ahí el anhelo, o más bien la certeza, de... no sé como decírtelo. No sé que estoy escribiendo. Quisiera escribir libremente, contarles de los regalos que... caen del cielo.

Freitag, 27. September 2013

Secret Garden

Recuerdo mi infancia llena de aquel lugar... o ese lugar estaba lleno de mi infancia. Da igual... veía caminar la tortuga que sorprendentemente ante presenciar la ternura de la verde lechuga aceleraba su paso sorprendentemente (como ya dije... era sorprendente). 
Patio de día, noche cementerio de mascotas. Si, bastantes mascotas encontraron su último descanso en algún rincón entre arboles, o que en ese entonces aún no era tan frondoso. Como aquel cactus que simplemente no dejo de crecer... alimentado por aquel ronronear silenciado. Los arboles que siempre fueron alcoba para pájaros, compartiendo nosotros con ellos su fruta deliciosa... bueno... dejándonos sin almendras hasta hoy... una noche, en la que el insomnio se había apoderado de mi versión pequeña, me levante en secreto topándome con mi segunda madre me llevo afuera, a mirar la luna, las estrellas (si.. a veces se ven esas cosas acá en Santiago!), no recuerdo porque, pero el sillón del living estaba en el patio, y ahí nos sentamos a comer almendras mientras esperaba recaer en aquel estado somnoliento en el cual estoy a punto de caer en este instante. Pero la necesidad de escribir, de relatar, de retener y hacer algo distinto previene la somnolencia por algunos instantes. Ahí estábamos, en el patio. Otras veces era lugar de socorro, cuando mi alma frágil quebrantaba fácilmente. Las hojas, las ramas, retenían mi llanto, guardando mi secreto, mi dolor y manteniéndolo lejos de las paredes de la casa. Era lugar de lectura, o intento por lo menos… antes de que los animales se invitaran a recostarse, si no encima uno, encima del libro, inefectuando también el intento de bronceado. Luego se transformo el prado verde en una pileta y una jaula bastante grande para catitas, las cuales después de un tiempo se volvieron algo locas. No renovamos mucho la familia por lo tanto la renovación genética.... bueno... no hubo. Hoy en día la pileta vuelve a respirar, después de haber dormido 100 años bajo el encanto del papiro, que, en vez de plantarlo y dejarlo crecer en agua, lo plantamos en tierra. Fatal idea. Su invasión incluso cruzo fronteras al rosedal. La jaula hoy en día es un lugar ideal para las plantas que trepan buscando la altura y compitiendo por acercarse al cielo interminable. Pero hace un poco más de un año el jardín recibió a sus nuevos integrantes. Poco antes de pascua, lo cual hace la historia aun más tierna de lo que ya es. Conejos. Si. Conejos. No liebres. Conejito de cola blanca. Primero vislumbramos uno, que al escuchar el portón se escondió rápidamente queriendo mantener su secreto. Pero su cola blanca lo delato. Luego, la familiar creció (no tanto como uno podría pensar... son… bueno... ¡Conejos!). Uno grande, uno mediano, cuatro pequeños. Realmente adorables. Lo más lindo de todo es que son libres. No hay jaulas que los retengan. Vienen, van. Corren, vuelven. Perdón, saltan. No corren. Son como pequeños resortes que al avanzar sus delanteras, las traseras no tienen opción más que saltar y reunirse con su delantera. ¿Y mi perro? Pf... Él observa. A las tórtolas que disfrutan el estado algo silvestre del pasto, observa los conejos, al gato, cierra un ojo, mastica su madera, duerme. Espera, aún hay un integrante más, el cual se incorporo hace algunas semanas. Primero ramas aparecieron, luego, mas ramas. Una imagen por Whats App delatando al nuevo arrendatario, que mejor que al lado de la cocina asegurándose la alimentación. Claro, la casa parecía deshabitada. Y bueno. Aparecieron más ramas. Pero en verdad no parecían ramas. Si uno miraba dentro, era, perdón es, simplemente perfecto. Dan ganas de recostarse y dormir la siesta. Pero bueno. Después de ver tres pequeños huevos verdes en tan linda cuna, nacieron, ¡¡Oh terror!!, tres pichones,, desnudos llegaron a la tierra y lo único lindo que tienen es ver crecer un nuevo ser vivo. ¡Porque de lindos nada tienen! Unas plumas grises que no tapan ni un quinto de su pálida... ¿piel? ¿Tienen piel?? No sé. Pero su llamar, su cogote alargado, pico abierto esperando que un largo gusano caiga del pico de la madre, es impagable. Todo en primer plano. Claro que al cocinar la pobre madre huye asustada, saltando de tejado en tejado, rama en rama, esperando que pueda volver a tapar a sus chicos. ¡Porque con esas plumas no se mantienen abrigados ni porsiacaso! Así este jardín que ha sido un oasis por años (olvide mencionar los almuerzos al aire libre, bajo el encanto de la uva y la sombra de sus hojas, sobre la mesa que forjaron las manos de mi padre, mi ejemplo y tutor), un oasis no sólo para nosotros como familia. Para amigos, parientes. Cuántos hemos disfrutado de las comidas de mi madre en aquella terraza, observando al perro, los pequeños gatos descubriendo sus destrezas al saltar, correr, atacar. Dentro de ésta gran ciudad llena de ruido, y si, en una esquina ruidosa, los arboles retuvieron bocinazos como retenían mi llanto, dándonos un lugar de unión, paz, calma, oasis.

Photography by ©Rahel Gysel