Donnerstag, 1. Januar 2015

You're not the same anymore...

Tengo una nueva fascinación. Hace tiempo que he querido hablar de ella. Pero me ha sido difícil unir las ideas, hilarlas, entregándolas de manera simple, fácil, comprensible. Suelo plasmar mis pensamientos de forma encriptada, queriendo liberar mi alma de ello, quitándome un peso de encima. Me engaño al pensar que sólo yo entenderé lo que significa al vovler a leerlo... a veces, al releer, no logro recordar que dolor cruzaba mi mente. Lo bueno es que cumplió su objetivo, liberar mi alma. Otra vez coloco un pero. Porque quiero transmitir algo a ustedes, quiero compartir lo que he aprendido, no sólo liberar mi alma. Comencé escribiendo para mí - siempre teniendo el deseo de escribir para otros. Descubrí que puedo escribir con claridad acerca de temas que me fascinan, temas que he estudiado, pensado, conversado y vuelto a pensar.

Tengo una nueva fascinación. Nueva ya que cambió el foco y fascinación porque antes era interés y curiosidad. Ahora me fascina desenredar las ideas, comprender la estructura, filtrar y formar algo comprensible para mí. Me ha sido difícil hablar del tema. El cambio de interés a fascinación no fue por un simple capricho al dormirme, no fue una decisión tomada por querer cambiar el mundo, no fue para mejorar mi vida, fue doloroso. Fue lleno de llanto, angustia, dolor compartido, decepción compartida, helados y galletas.

Tengo una nueva fascinación. Nosotros. Tú, yo. Él, ella. Nosotros. Nosotros nos relacionamos, día a día. A veces porque queremos, a veces porque tenemos. A veces con alegría, a veces con dolor. A veces con temor, a veces con gozo. A veces con cuidado, a veces confiados. Relacionarnos puede ser díficil, complejo, incomprensible. Nuestras diferencias se ven highlighted al compartir, llegando a veces a parecernos imposible que existan diferencias tan incomprensibles. En verdad. No entiendo como pueden existir diferencias de tal magnitud. No puedo comprenderlo desde mi realidad. Quizás atrapar un aliento de lo que significa al ponerme en tú lugar. Atrapar un suspiro de lo que podría ser. Pero la diferencia sigue siendo abrumadora. Día a día tenemos que relacionarnos. Es algo que no podemos eliminar de nuestra realidad. Ni siquiera si nos distanciamos de la sociedad porque, claro, esa forma de actuar también se interpreta y transmite una forma de relación. Podemos aprender a relacionarnos de buena manera. Podemos descrubir como cambiar para relacionarnos sanamente. Podemos cambiar. Hay un dicho en alemán: si quieres cambiar algo, primero tienes que darte cuenta que lo que  esta mal. O que és lo que no esta funcionando. Entonces, ¿qué és lo que no esta funcionando en nuestras relaciones humanas? Existen muchas ideas, conceptos, "mitos" en torno a las relaciones. Frases que se usan como si fueran correctas, sin cuestionarlas y que nos pueden causar mucha frustración, dolor, incomprensión.


Ya no siento lo mismo.
Nadie dijo que sería tan difícil.
Ya no soy feliz.
No vale la pena conversar.
Ya no eres el mismo.


¿De dónde sacamos que debería ser así? ¿Porqué partimos de la base que siempre sentiremos lo mismo, qué siempre seremos felices, que será fácil, que siempre seremos iguales?


Acompáñame a tu propia infancia. Aunque, la verdad, nisiquiera tenemos que ir tan lejos. Cinco años atrás.   ¿Cómo eras? ¿Cómo pensabas? ¿Qué te preocupaba?

Yo era muy distinta. Y doy gracias a Dios que he cambiado. No es que antes haya sido una mala persona, pero esa es la gracia. Cambiar, mejorar, dejar que Dios nos transforme. Si, digo Dios. Sé que para muchos no tiene importancia, perdiéndose así la oportunidad de tener una vida con propósito. La idea es ir cambiando, transformándonos, siempre mejorando, puliendo nuestro carácter para poder decir: he mejorado. 


No nos engañemos diciéndonos que siempre seré como cuando tenía veinte. Crecer es una de las cosas más maravillosas que hay - si sabemos aprovecharlas. Mejoremos, cambiémos, evalúemonos y sí, eso es algo que me gusta de año nuevo. Nos da la posibilidad de comenzar de nuevo. Claro, en cualquier día lo podemos hacer, pero año nuevo indica un termino y un comienzo de algo nuevo. Por lo que es más fácil orientar nuestros pensamientos, colocándonos en el spotlight, cuestionandonos que és lo que podemos mejorar en nosotros.

Permíte que otros cambien.
Permítete a tí también cambiar. Para bien. Siempre para bien. 
Siempre anhelando llegar a ser tu versíon mejorada. 
Para, todos los años, poder decir: he mejorado.