No
es chistoso. Y tampoco fácil. Y no es que no los quiera. Los amo. Pero solo una
vez he sentido el deseo de llegar. Rápido. Y en verdad solo sentí eso porque
estaba el desastre allá. Mientras que acá celebrábamos la existencia de otra
vida tormentosa. Esa vez pensé, quizás si, quizás.... quizás no estoy tan mal
ubicada. Pero ahora, estando acá, respirando tranquila, no es fácil. Quizás
porque el tiempo vacío de hoy permite que las ideas se establezcan,
fortalezcan, permanezcan. Es la reja invisible que mantiene la calma. Los
rieles que transportan, barcos que cruzan, pies que llevan. Todavía no es fácil.
Es esa canción que se repite demasiado seguida que ya no da gusto escucharla,
ni olerla, ni percibirla. Ese olor a desagüe que cala por tu nariz, ese frío
que enlentece tú andar, ese calor que obliga a callar.
No
es chistoso. Nunca lo será, al parecer. Cada cual con su tema. Cada cual con su
temor, dolor. Es la canción que se repite sin que lo pidas... la canción que
parece robarle el brillo a los diamantes, la pureza, la fortaleza. Es el tema
latoso que te hace pensar estar en el tren equivocado...