Samstag, 23. August 2014

Hope


Me niego a escribir mis vivencias, miedos, pensamientos, temores y todos los sustantivos que pudiesen entonar aquí, colocando la última frase como un desaliento a morir. Me niego a terminar mis cuentos tristes colocando melodías sentimentales cargadas de romanticismo. No la imagen de romanticismo que surgió en tu mente, de rosas, chocolates y viajes "románticos". Romanticismo como lo inalcanzable, lo que nunca será, el anhelo sufrido de estirar, alargar para finalmente no alcanzar lo anhelado. Ese sentido del romanticismo, ese sentido que inspiraba a artistas a pintarse de espaldas al espectador, para que juntos, impresionados, contemplen la naturaleza retratada, la cual nunca podrá ser dominada, siempre será mas grande mas fuerte. Ese sentido. Me niego a que las últimas palabras quiten el aliento al lector, dejando la amargura en un cuerpo crispado de desolación. Me niego a entregar una historia triste, melancólica, cambiante, sola, insegura, amarga, quebrada, incomprensible, abandonada, azotada, encarceladora, ahogadora, atrapante, penosa, asesinada. Me niego. No podrá el final agotador atufar un desaliento a morir, mirar seductoramente, cantar dulcemente. No podrá envolverte atrapándote en su movimiento movedizo de tierra. No podrá.

Einmal

Es war einmal ein Haus, 
ein Garten, Bäume. 

Die wuchsen 
dem Himmel entgegen, 
streckten sich 
im Wettlauf mit dem Rasen 
und wurden dann 
von großen saftigen Früchten 
wieder ihrem Ursprung 
näher gebracht. 


Es war einmal ein Haus, 
ein Fenster, Türen. 

Die standen offen, 
hielten sich in Angeln 
und lächelten die Gesichter 
einladend an, 
sich zu setzen,
in der wärme der Heimat 
zu hausen.


Es war einmal ein Haus, 
ein Tier, ein Hund. 

Der leckte freudig 
die Fensterscheiben, 
mit sanften Pfoten...

Es war einmal...

Es war einmal...

Es wird einmal.