Sonntag, 18. August 2013

Mädchentraum

El típico sueño, o así dicen... toda niña sueña con aquel día... y sí... como niña soñé mil veces con aquel día, jugaba aquel día, imaginaba aquel día sentada en mi árbol de la esquina o simplemente lo llevábamos a la realidad en un juego cuando nos deteníamos en el recreo para hacer otra cosa que correr unos tras otros (ya sea con buenas o malas intenciones).

Me parece, en gran parte, una total actuación. Y, los que me conocen, saben que la actuación me gusta. No por el hecho de que aprendes a... obvio... actuar. Mi pasión va mas allá. Aprender a conocer tu cuerpo, tu voz, aprender que los movimientos hablan y la voz cambia las palabras. Entender que hay mil formas de entonar una frase, una sola palabra, entregándole una intensión totalmente diferente cada vez. Claro que esto conlleva su problemática también. Uno se pone a analizar todo lo que dicen o lo que uno mismo dice. Estará bien la entonación lo entenderá de tal forma como lo quiero transmitir... pero al fin del día te das cuenta que no importa cuanto intentes encontrar la entonación perfecta... puede que igual no se entienda lo que dices. 


Lo otro que me fascina es el cuerpo. El movimiento que surge de él. Esa capacidad de mantener, acelerar, sostener, espirar y seguir girando sobre un punto fijo que actúa como cable a tierra mientras tus brazos intentan escapar de tus hombros, alcanzando (que romántico) lo inalcanzable. Y tus ojos, expresan todo lo que sostiene tu voz, tu cuerpo. Es lo que une ambos y entrega la totalidad.
 
Tantos años he tenido la alegría (a veces no tanto...) de participar, de expresar, de frustrarme para luego encontrar lo que calzaba. Es un mundo lleno de riquezas. Pero tienes que observar. Al igual que mi vocación, o la que elegí para ser profesional en ella. El movimiento. Observar. Quizás es algo que aprendí con mi vida. Un libro inteligente (que me emociono profundamente, TCK) me ayudo a verbalizar mis pensamientos, entendiendo que hay cosas que en una cultura son tan naturales y obvias y que en otras... bueno... todo lo contrario. Así también aprendí a observar, para no hacer cosas que estuvieran equivocadas... dependiendo de la cultura... lo cual puede sonar un poco agotador... y sí, lo es. Y en verdad ya no lo hago. Digo, ya no pienso en si es correcto en esta cultura o no (no es que vaya a caminar desnuda por las calles ni nada menos). Pero me libre de esa carga, de simplemente aceptar que ésta dualidad esta. Y que me hace ser lo que soy. Sigo observando. Porque me fascina esa infinidad de posibilidades de la gente de moverse, y dentro de esa infinidad, movimientos completamente comunes. Que irónico. En la infinidad lo común, y en lo común la infinidad. Y es allí cuando en el vivir, en el crecer, mis ideas fueron cambiando. (menos mal..?!) Ya no era el sueño de niña chica, esa ostentosidad, esa sobreexageración. Me empezó a cansar. Pareciera que es más importante la forma que el fondo. No digo que la forma no sea importante. La belleza me importa, la estética, la armonía... pero eso no debe superar el fondo... la decisión, el compromiso.

Así el sueño, según la gente, de las niñas, se transforma. En algo mucho mas simple. Transparente. En donde la humildad, la humanidad, la belleza de la imperfección, de la no simetría, se hace presente. En la formas, en la unión. En la bendición. En la esperanza de completar, complementar y construir. Ese es el nuevo sueño. Dejar lo barroco atrás, el adorno excesivo e innecesario. Tomar la simpleza, la calma, tomar el fondo.

Sonntag, 11. August 2013

A Capella

A tan temprana edad la decisión había sido otra, la de hacer vibrar y enredar mis dedos sobre cuerdas... fue más tarde, cuando ya los cambios externos predecían alguna revolución en el secreto de la intimidad, que comencé a cuestionarme el porqué de las cosas. Y más que cuestionar... a criticar, a rechazar. Pero eso claramente es parte de aquella rebelión ya mencionada... no había detrás una intención de dañar, herir o algo por el estilo. Y no creo que se haya tomado de tal forma... total... es la revolución privada más conocida... en fin, había olvidado que alguna vez aquella pregunta (aunque haya sido en tono burlón) estuvo en mi mente... y no fue hasta hace pocos días que recordé la pregunta. Y no es que la haya recordado por  misma.. no.. la recordé porque me di cuenta de haber encontrado la respuesta... la encontré en el silencio, sí, en el silencio. Algún sabio dijo alguna vez, que la música existe sólo por los silencios. Imagínate la música sin silencios, sin ese momento sin respiración... sería bastante lejana y pocos se emocionarían al escuchar aquellas piezas musicales... fue entonces hace algunos días atrás que comprendí la importancia de la música en la educación. No es que alguna vez haya dudado de su importancia, no. Sólo que no había encontrado el porque... Los Silencios, los Tiempos, la Partitura, el Cuerpo....

Estás ahí parado, un atril frente a ti con algo que parece imposible de leer. Pero vas aprendiendo, los significados de cada símbolo, de cada punto, línea, numero. Luego aprendes que aquel punto, aquella línea debe ser interpretada así. Calma, no te apures, no hay prisa. Calma.

Tus manos, tus pies, tu espalda... una nueva forma, una nueva postura, extraños movimientos deben aprender.... Y no es que vayas a tocar y luego olvidas. No. Tu espalda sentirá el ensayo, tu muñeca, las yemas, esas pequeñas lunas llenas serán atravesadas por caminos... o aplanadas. Depende...

Y ¿qué tal los tiempos? ¿Sabes lo que significa querer correr y que los puntos, las líneas, te indiquen otro camino? Te indiquen otro paso, otro ritmo, uno que quizás no quieras tomar. Pero ahí esta, así es la melodía. ¿Quieres aprenderla? Sigue su ritmo, no el tuyo. Acepta el silencio, mantén el silencio. No lo interrumpas apresuradamente. Deja que madure. Calma.

Así, en un silencio, recordé la pregunta, al tropezarme con la respuesta. Aprender a vivir, a respirar, incluso cuando la vida presenta silencios. Aprender a seguir el ritmo, aprender a escuchar, cada voz en su tonalidad, aprender a respetar el ritmo, aprender a controlar el impulso de acelerar, aprender a caminar con las notas. Aprender que para que algo de fruto, resulte, que para dominar algo, solo sirve repetir. Repetir. Repetir. Repetir... claro, que el repetir bien... porque... si repetimos mal... todos sabemos que eso también queda grabado y difícil es cambiar lo aprendido mal.

Parece radical, parece frío, estructurado, disciplinado. Si. Así es la música. ¿Y sabes en que está la magia?

En encontrar tú encanto, tu brillo, para que, los oyentes, noten que eres tú el que toca.
Ahora entiendo el por qué.