Sonntag, 22. April 2012

Words we say

En este momento no hay palabras que podrían plasmar las ideas que hay en mí.

La desilusión de lo imposible, la rabia de ver cuando la gente es vencida por su orgullo, la tristeza cuando las personas se pierden hablando de realidades que no comprenden, la pena de no poder cambiar, despertar al mundo con mis palabras, de saber que mis palabras son leídas como un cuento rápido cuando quisiera que actuaran como un paréntesis para pensar.

Seria mas fácil, estando en un cuarto cerrado, escribiendo solo para mí. 
Aquí, atrapada en este mundo virtual, escribo queriendo hablarte a ti cuando se que sentido poco tiene. Si leyeras no escucharías, y si escucharas te parecería lindo el orden de las palabras.

Samstag, 14. April 2012

Tu Rostro

Ayer llegando al Hospital cuando el salir del sol aun no era predecible, abrí la puerta chocando con ella. El sueño y cansancio de la semana se habían arropado entre mi parca que es más bien una réplica de mi cama. Sin ella el viaje en bus sería inimaginable. Por finas rendijas el frio aire mañanero encontraría su camino hacia mis oídos, nariz y el resfrió seria el siguiente paso. No gracias. Cuando logre pasar las dos puertas que cierran el camino y había subido la escalera me senté frente a la pantalla para revisar la disertación de aquel día, sin antes apoyar mi cabeza sobre mis brazos mientras el computador despertaba.

Me encontré con una columna que me hizo recordar el porque me encanta caminar. También troto. Pero caminar por las ciudades me fascina. 

En verano me fascina poder caminar sin mayor abrigo. En otoño recoger aquellas hojas que han cambiado su vestimenta para alfombrar el suelo gris de la ciudad terminan adornando mi pieza. En invierno sentir la lluvia, el frio, escapar de la neblina. En primavera pasar al lado de los guindos en flor que soy capaz de disfrutar una cuadra más allá. 

Cada vez que camino por la ciudad miro las personas a mi alrededor. Observo sus rostros cansados, agotados de buscar un camino entre la multitud para llegar con pocos minutos de atraso a su destino.  Los rostros frustrados, ensimismados. Preocupados por su propio andar, sus propias pisadas, el camino del otro es invisible, no interesante. Una que otra conversación entre amigos seguida de sonrisas. Pero al separarse para tomar cada uno su camino, el rostro se torna pesado, apretado, y preocupado.

Ese mismo día un grupo de seis personas nos reunimos para ensayar como ya lo hacemos hace tantos años. Nos miramos a los ojos olvidando el tiempo. O intentándolo. La incomodidad de dejarse observar por tanto rato intentaba entrometerse en nuestro ejercicio. Te ves cansado. Tienes muchas cosas en mente pero te concentras en una. Te ves mayor, pareces haber pasado por cosas difíciles, has vivido mucho. Tienes ojos sabios. Sonríes más de un lado. Tus ojos transmiten la alegría de tu sonrisa blanca. Te sientes incomodo, no quieres que te diga nada, tu pie no descansa, no deja de moverse. 

¿Que cuenta tu rostro?

Si te das el tiempo de mirar tu alrededor, de mirar al que está a tu lado, te darás cuenta que no eres el único que está preocupado. Los ojos del de enfrente expresan ese daño con el que ha vivido por años. Expresan el pasado que ha atravesado, el cansancio y la alegría presente y las ganas de conocer el futuro.
Si miras a tu alrededor y dejas de pensar en tu dolor, si miras los arboles, el pasto, el edifico de enfrente, el faro que alumbra, el basurero pintado, el perro que mueve su cola incansablemente, te darás cuenta que no eres solo tú en el mundo. Quita los ojos de ti mismo. Deja de pensar en todo lo mal que has vivido. Mira más allá. Para que puedas llevar amor donde haya odio. Para que puedas dar perdón donde haya ofensa. Para que puedas unir donde haya discordia, poner fe donde haya duda. Para que puedas alegrar a los desesperados y dar luz a los perdidos. 

Deja de lado esa amargura por pensar que nadie te consuela, que nadie te comprende, que nadie te ama. Mira más allá de tu nariz para poder consolar, comprender y amar. 
Y tu rostro cambiara su expresión.