Samstag, 5. August 2017

poder saltar

hay días que uno quisiera repetir
hay días que uno quisiera saltarse

la mimsa sensación 
examenes finales de Kine
Angustia
Me van a evaluar
A mi
cinco años en quince minutos  
lo aprendido
lo demostrado 
Se resume 
en minutos 

saltarme esos días
que me hacen querer correr
lejos
esfumarme 
que el tiempo no me alcance
correr hacia el pasado 
llegando nunca a los días

cerrar los ojos 
escapar mi realidad
escapar lo que vendrá
cerrar los ojos
negar
negarlo todo
el tiempo que corre
el miedo que encierra
el temblar
lo que se sabe
lo aprendido

hay días que uno quisiera repetir
días que uno no quisiera saltarse

la mimsa sensación 
examenes finales de Kine
fallar fracasar no poder mostrar lo que sé
no poder controlar los nervios
soy actriz
igual no puedo 
me comen viva me nublan la mente
me hacen transpirar en frío
hervir en calor

Nunca más 
- dije. 

Entregaré esos días
que ocupan mi mente
mi ánimo mi tensión
a tí
lloraré
miraré
a tí

la misma sensación
días así
paz
en mi ser


Montag, 24. April 2017

Lugar Oscuro

Tenemos que tomar muchas decisiones a lo largo de la vida. Algunas más comprometedoras, otras tan cotidianas como la elección del color de mi ropa. Pero somos libres de tomar la decisión que queramos. Nadie puede tomar una decisión por nosotros y por lo tanto nosotros somos responsables de nuestras decisiones. A veces no existe la mejor decisión. Una decisión siempre implica negar algo, negar la opción que no elegí. Aprendemos desde chicos a tomar decisiones, como adultos tenemos la responsabilidad de guiar este aprendizaje y acompañar, pero también los niños deben tener la experiencia de poder tomar decisiones, decisiones cotidianas. Si aprenden en lo chico, podrán tomar sus propias decisiones.

Por más que el "tomar decisiones" sea un acto individual, nunca podemos dejar de lado que nosotros rodeamos a otros y que otros nos rodean. Decisiones siempre definen un camino y tienen consecuencias. Consecuencias agradables y otras menos agradables e incluso ambas para personas diferentes.

Ahora, ¿porqué tomamos una u otra decisión?
¿qué nos guía en esto? ¿Una corazonada? ¿La emoción? ¿La razón? ¿Interés?

Probablemente son diferentes aspectos que influyen. Multicausalidad.
Quizás.
Aunque puede que exista un factor. 
Más fuerte que los otros.
Más determinante.
Dios.

Que políticamente incorrecto.
Que poco ético decir, que Dios guía mi actuar. En un mundo en dónde se llevan a cabo guerras en el nombre de Dios. Un mundo en el cual se llevan a cabo ataques en el nombre de Dios. Un mundo en el cual el nombre de Dios no tiene peso. Un mundo en el cual el nombre de Dios no tiene valor. Un mundo en el cual el nombre de Dios es causa de burla.

Pero, ¿cómo no voy a querer compartir la causa de mi alegría? ¿Cómo no voy a querer que otros puedan vivir en paz? ¿Tranquilos?

Puedo decir que he vivido una vida buena. No he sufrido hambre ni me ha faltado ropa. Hemos tenido el apoyo de personas en tiempos buenos y en tiempos menos buenos. 
Quizás piensas que como puedo hablar de paz si vivo en un lugar seguro. Si nunca he vivido la guerra en carne propia. Si nunca ha caído una bomba y ningún muerto al lado mío.

Tienes razón. Pero, al igual que tú, he vivido conflictos. He tenido desacuerdos con personas. He tenido sufrimiento en mi vida. He vivido la muerte de cerca. He vivido dolor profundo. He vivido desilusiones, pérdidas, temores, inseguridades. He vivido días oscuros. De dolor, de soledad, de encierro. 

La paz de la que hablo, la alegría de la que hablo, la tranquilidad de la que hablo no depende de estas vivencias. No depende de momentos vividos, de recuerdos, de emociones. Depende de Jesús. 


Que políticamente incorrecto.
Que poco ético decir, que Dios guía mi actuar. En un mundo en dónde se llevan a cabo guerras en el nombre de Dios. Un mundo en el cual se llevan a cabo ataques en el nombre de Dios. Un mundo en el cual el nombre de Dios no tiene peso. Un mundo en el cual el nombre de Dios no tiene valor. Un mundo en el cual el nombre de Dios es causa de burla.

Somos libres.
Somos libres de hacer lo que queramos.
Somos libres de amar.
Somos libres de odiar.
Somos libres de crear.
Somos libres de destruir.

Esa es nuestra libertad.
Esa es nuestra condena.
Decidir libremente trae también destrucción.
No podemos movernos en áreas blancas o negras.
Vivimos todos en un gris.
Y así algunos se tomaron la libertad de apoderarse del nombre de Dios, de mal usarlo, de ensuciarlo.

Un muro.
Una pared.
Más bien un ventanal, un espejo que te impide reconocerlo. Que te impide ver al otro lado. Que te impide vivir plenamente. Que te impide tener paz. Sin importar lo que sucede al rededor tuyo. Alegría, tranquilidad.

Si tu única excusa es que no crees en Dios y nunca has mirado detrás del espejo,
quizás ya sea hora de cambiar. Quizás sea hora de tomar la decisión mas importante en tu vida.

Freitag, 25. November 2016

Psalm

Rey de reyes,
creador del todo.

Único refugio.
Único consolador.
Único sustento.

Rey de reyes,
molde eres a nuestro ser.

Rey de reyes,
que seas tú
solo tú
el centro.

El centro de nuestro vivir
el centro de nuestro existir
el centro de nuestro compartir
el centro de nuestras relaciones

Rey de reyes,
que seas tú
el que cambia
mi ser

Mittwoch, 10. August 2016

Zurück in die Heimat





Noch dreißig Tage. Dreißig Tage und dieses Kapitel ist durchgelebt.
Viereinhalb Monate. Viereinhalb Monate in einer neuen Stadt, Kultur, Umgebung. Einer Stadt in der ich niemanden kannte.
Eine Stadt, in der mein Blick nur das sah, was auch da war.


Der erste Eindruck war trist. Es war grau. Und es schneite. Es schneite viel. Schon die Zugfahrt hatte dieses "in-einem-Tunnel-fahren-Gefühl” in sich. Von der herrlichen Aussicht auf die Schweizer Alpen, hinein in eine verhängte Bergwelt. Kleine Flocken. Tannen auf den Bergen im weißen Mantel. Große Schneeflocken. Sehr große Schneeflocken. Das Licht am Himmel nahm ab, das weiß wurde zum grau, zum schwarz. Nur das Licht erleuchtete die Schneeflocken. Die vier ersten Tage waren grau. Nebel, Regen, Schnee. Und wieder Nebel. Aber dann, am Freitag, ein Stückchen blauer Himmel.


Nur eine kleines Fenster zwischen grauen Wolken.
Nur wenige Minuten; genügend um es bewusst aufnehmen zu können.
Nur eine Vorahnung auf den darauf folgenden Tag, den Samstag.


Was für ein Wetter. Blau, die Berge weiß, der Wind eiskalt im Gesicht, an den Händen, brennend. Die Handschuhe fehlen. Mit dem Radl Hin und Her, am Fluss entlang, durch Felder, zurück, durch den Wald an den See. Auf der Bank den Blick genießen. Die Sonne auf der Haut erahnen. Noch ist sie zu schwach um zu wärmen. Dann, frei. Der Tag dehnt sich wie ein weißes Tuch vor mir aus. Nicht nur der Tag, die Zeit selbst. Liegt. Liegt vor mir wie ein weißes Tuch, leicht wellend im Wind. Weiß. Unbemalt. Viel Zeit. Zu viel Zeit.


Ich bin endlich angekommen. Nach zwei Wochen. Raum und Platz sind nicht mehr fern und fremd sondern umgeben mich, ganz. Leute werden zu Personen mit Gesichtern, mit Namen. Sie bilden ein Netz in das Tuch der Zeit, füllen die Zeit mit Liebe aus. So dass sich die Zeit nicht mehr endlos vor einem ausstreckt, unbemalt, ungefüllt. Nun ist es bunt. Voll Dinge zu entdecken, erleben, mitzunehmen.


Klagenfurt ist mir ans Herz gewachsen. Die Erwartung, jedes Wochenende ein anderes Land zu bereisen, überwunden.
Lieber hier bleiben. Lieber die Stadt, die Berge, den Wald, den See erkundschaften. Lieber die Zeit in Beziehungen investieren. Konzerte besuchen. Spaziergänge machen. Abends unter der untergehenden Sonne. Wenn die Fledermäuse ausfliegen, die Mücken tanzen, der Fluss rauscht, die Wolken sich färben, der Vollmond hinter dem Zwanzgerberg erscheint.


Lieber raus aus der Studentenküche, am Wochenende, wenn der Müll sich anhäuft, auf dem Boden, um den Mülleimer. Wenn die Essensüberbleibsel auf den Herdplatten anbrennen, die Füße auf dem Boden ankleben.
Besser raus in den Park, an den See und da, auf einer Decke im Park, ein Picknick geniessen.


Woche und Wochenende verschwimmen vor meinem Auge und sind kaum mehr auseinanderzuhalten. Ein Ausflug hierhin, ein Ausflug dorthin.


Einen Abstecher in die Schweiz, zu meiner Familie.
Einen Abstecher nach Deutschland, zu meiner Familie.


Zwischendurch Seminare, zwei Tage frei, drei Tage Seminare, wieder frei. Kein fester Stundenplan. Jede Woche überrascht mich mit einer neuen Zeiteinteilung und trotz der 19 Seminare bleibt Zeit für anderes. Manche Seminare bestehen aus nur vier Sitzungen, andere aus 18. Manche sind zwei Mal die Woche - manche alle zwei Wochen. Eine ungewohnte Unruhe schleicht sich in die sonnst erkennbaren Wochentage.
Sowieso.
Ich bin im Ausland.
Die Zeit läuft. Exponentiell. Schneller.


Noch zwei Wochen. Noch zwei Wochen Zeit mit meiner Zimmermitbewohnerin. Noch zwei Wochen Zeit mit meinen liebgewonnenen Klagenfurtern. Noch zwei Wochen Zeit um die Beziehungen zu festigen, noch zwei Wochen Zeit bis zum Abschied, bis zum “Auf bald”, bis zur letzten Umarmung. Noch zwei Wochen Zeit. Der Abschied beginnt.



Noch dreißig Tage. Dreißig Tage und dieses Kapitel ist durchgelebt.
Viereinhalb Monate.
Viereinhalb Monate war ich in einer neuen Stadt, Kultur, Umgebung.
Einer Stadt in der ich Menschen kenne.
Eine Stadt, in der mein Blick das sieht, was mir geschenkt wurde.

Mittwoch, 25. Mai 2016

Time

You only live once. Yes, it is true.
We only live once. So let’s make the most of it. Let’s seize the day.
Let’s make the most out of every minute.
Let’s take every chance. Let’s make every chance!
Let’s make every chance so we don’t miss a thing.
Let’s do everything, we don’t want to miss out.
We don’t want to miss a thing this world has to offer.
We do not get another chance.


Are you sure?
Are you sure you want to live by this?


Yes. I only live once. I want to do it right. I want to enjoy every minute, I want to feel the rain in my face, I want to sit down, and watch. Watch the birds, watch the sun, watch the moon rise, watch the cutting raindrops falling through the light of the cars, at night. I want to sit down and stare.


I want to sit and do nothing.
I want to feel the time passing by.
I want to waste time.
I want to waste time, sitting there, on a bench, on a stone, on a trunk, on a field.
I want to stop running.


I only live once.
I don’t want to feel the obligation, that I have to do everything, try everything, drink everything, eat everything, smoke everything, see everything, feel everything, dream everything. I don’t want to run always searching for new things to do.


I only live once.
I want to take time to change. I want to take time to read a book over and over again. I want to take time, to go for a walk, to take the same route over and over again. I want to deepen my relationships. I want to waste time sitting next to each other without saying a word. I want to waste time, singing, praying. I want to be silent. I want to hold my breath. I want to listen. I want to listen to your story. I want to waste time for you.


I want to make the most out of my time.